Tengo a mi musa de
espaldas
los labios sellados y
de mármol mi carne gris.
Es medianoche, gira la
cabeza
y tras el borde de su
flequillo
sus versos vuelven a
despertarme
como un viejo suspiro
guardado.
Mis dedos solo repasan
tu nombre
y desde que no me
permito hacerlo
mi tinta ya no es tinta
si no
un reflejo de la poesía
que podríamos haber sido
y terminó por secarse.
Se me escapa tu voz
y se deshacen tus bordes
desdibujados.
¿Qué será de la poesía
cuando mi habitación no
vista tu perfume?.
Si ahora, después de ti
Se ha perdido mi pluma.
Dice que si no te ve
no recuerda cómo
escribir.
Ante tal imagen empequeñezco
mis heridas se agrietan
para quebrarme
destrozando esculturas.
Jamás me leerás de nuevo
al fin y al cabo no
importa.
Una noche algún joven
nómada
mirará al mar entre
suspiros
bajo un manto de lluvia
y te leerá tal y como yo
te leo:
Siendo pura poesía
desnuda
deslumbrante frente a un
alma en ruinas.
Ojalá un comentario de texto poético de esta maravilla.
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