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lunes, 12 de marzo de 2018

Mi tinta color sangre


Escucho rap en la habitación
que guarda todos mis desgarros
y respiro el humo de los cigarros
que hice de mi propio aliento.

Estaba seguro de no sentir de nuevo,
de que aquel dolor era único.
-así como tus miradas-
Y ahora que lo tengo conmigo
se acomoda en este pecho
que es tan suyo y tan de nadie más.

Duele, duele pensar que no podré dedicar
los versos que tu mirada merece.
Suspiro intentando salir de mi mente,
del odio que siento hacia todo
por haber vuelto a quedarme solo
pensando que esta vez sería diferente.

-¿Cómo no iba a pensarlo
si jamás vi una sonrisa como la tuya?-

Recorro tu piel con la mirada
y me atraganto.
Joder, me he quedado sin aire.
He caído desde lo más alto.

Eres toda poesía junta,
y soy incapaz de comprimirte en un papel.
Soy un poeta simple, mediocre,
no puedo manejar tanto arte a la vez.

Eres la chica perfecta de Barcelona,
tu pelo su calma y tus ojos la mar
revuelta
llamando a valientes entre olas.

Jamás podré navegar por ellos,
me cerraste las puertas
de tu puerto.
Así me conformo con este charco
surgido de mi pecho abierto.

Eres mi mar y su fondo desconocido.
Y yo ese marinero perdido
que mira con pánico y respeto 
la profundidad y belleza de lo prohibido.

Este no va a ser un poema largo,
tan solo un grito,
un escape de lo amargo
de todo este tiempo si nada escrito.

Solo me queda agradecerte
a ti, a tu voz, tu piel y tu mente,
porque sin tu grandeza no hay dolor.

Y sin dolor no hay poesía entre mis dientes.

5 comentarios:

  1. Nunca dejas de sorprenderme

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  2. Es hermoso, me ha emocionado mucho, no pares de escribir ��

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, no lo dejaré nunca.

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    2. Soy un ser que no tiene ningún inconveniente a comentarte con mi verdadero nombre pero la idea del anonimato me seduce en todos tus poemas y luego me regocijo al ver tus respuestas o historias del insta muahahaha...

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